No se que hacer con mi vida

NO SÉ QUÉ HACER CON MI VIDA

En realidad hoy no te voy a contar cómo descubrir qué hacer con tu vida, o sí…

Pero lo voy a hacer explicándote porqué no consigues saber qué hacer con tu vida.

Lo primero que tienes que saber es que un proceso de cambio consta de varias fases, y en la que tú estás estancada se llama fase de contemplación.

Ese fase en la que sabes que quieres hacer un cambio, sabes lo beneficioso que sería hacerlo, pero el costo que puede venir con ello, esa inseguridad, te da miedo.

Ese miedo te mantiene bloqueada porque tu atención está dirigida hacia las posibles pérdidas, la incertidumbre, y un objetivo poco claro.

Quizás hayas hecho ya unas primeras acciones.

Pedir información, investigar en internet, enviar algún currículum, preguntar en tu entorno, alguna entrevista…

Pero no consigues las respuestas sencillas, alentadoras y motivadoras que te darían ese empujón que crees que necesitas para ponerte en marcha e ir a por todas.

Además, porque en ese momento te haces consciente de todas esas cosas que aún no sabes hacer, y te invade cierto miedo a no ser capaz de hacerlo.

Miedo que acaba invadiendo todo resquicio de motivación que te había impulsado a hacer esas acciones, y que te deja paralizada.

Otra vez, una vez más, en el mismo punto.

¿Y por qué no consigues salir de ahí?

Te cuento porqué:

1. Porque el empujón te lo tienes que dar tú

Estás esperando estímulos externos, que la claridad venga desde fuera, y tú la reconozcas y entonces vayas a por ello.

La mala noticia es que esto no ocurre así.

La buena, es que tú también tienes dentro de ti esa claridad y tu propia motivación para impulsarte hacia ese DESCUBRIR.

Te lo aseguro. Tú sabes mejor que nadie cuál es tu camino.

Empieza a mirar hacia dentro, en vez de hacia fuera.

2. Temes y rehúyes de tus miedos, en vez de comprenderlos y utilizarlos

El miedo es una herramienta natural que te permite mantenerte a salvo. Y como legado evolutivo que es, no va a desaparecer.

Toda persona sana y sin patologías siente miedo, y así debe ser.

La grandísima diferencia entre tú y las que consiguen descubrir, avanzar y lograr sus metas, no es que no hayan encontrado obstáculos y sentido miedo.

Es que han comprendido y utilizado sus miedos para detectar qué es importante atender, y poder dar respuesta a ello.

Tus miedos pueden decirte exactamente qué es lo que necesitas para poder avanzar.

3. Porque descubrir qué quieres es un proceso experimental, no intelectual

Pon mucha atención a esto. Para descubrir hay que hacer.

Intentar adivinar qué es lo que quieres hacer, sólo imaginándolo, te lo adelanto desde ya: no funciona.

Tienes que hacer, probar, experimentar, comprobar, falsar, evaluar, volver a probar…

Solo haciendo podrás dar forma a tu camino.

Que ya nos lo dijo Machado hace un siglo:

“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.”

Pero seguimos queriendo cambiar el mundo, o por lo menos el nuestro, desde una silla.

4. Estás buscando QUÉ hacer

Estás pensando en este trabajo, o en el otro… miras qué hacen otras personas, listados de trabajos/profesiones que existen…te imaginas en ellas…

Vale, deja de buscar un trabajo.

Deja de buscar un QUÉ, y crea tu PORQUÉ y tu PARA QUÉ.

Sí, he dicho crea.

Hay personas que saben desde pequeñas qué quieren hacer, y hay personas que tenemos que crear nuestro propósito y nuestra razón.

Y ¿porqué ellas sí y tú no? porque tú eres una persona que tiene otro tipo de aspiraciones, motivación e inquietudes en la vida.

Porque seguramente estés buscando un trabajo alineado y coherente contigo a través del que materializar tus propias necesidades vitales.

Que eso no quiere decir que quieras aparecer en los libros de historia (o sí), sólo que para ti el trabajo, tu profesión, a lo que dedicas tantas horas, es una manera importante a través de la que materializas el sentido de la vida.

Tu búsqueda por lo tanto no empieza en el qué, sino en el por qué.

¡Importante! En muchas ocasiones por intentar encontrar de una vez por todas qué es lo que podemos hacer, nos esforzamos en encajar en trabajos en los que somos infelices y sufrimos.

Por eso es primordial que ganes claridad sobre lo que quieres materializar a través de tu futuro trabajo, tanto desde lo que sí quieres que haya, como desde lo que no quieres de ninguna manera que haya en tu vida.

5. Estás pensando en lo que no tienes, en vez de en lo que sí tienes.

Esto está relacionado con el punto anterior.

Buscas qué hacer, y cuando ves lo que te falta para conseguirlo te vienes abajo.

Bueno, pues no lo hagas. Parte de lo que sí tienes. De tus medios y recursos: tus habilidades, tus talentos, tus contactos, tu capacidad de aprendizaje…

A partir de ahí empieza a explorar qué forma podría ir tomando ese trabajo en el que materializar todas esas cosas que sí tienes y que quieres seguir desarrollando.

Va a haber cosas que tendrás que aprender para salvar dificultades. Obvio. Pero no es lo mismo empezar ya con unos cimientos sólidos, que intentar hacer castillos en el aire.

6. La vida no es lineal, sencilla y perfecta

Y este proceso tampoco va a serlo.

Pero eso no te debe echar atrás, igual que no te bajas del mundo porque no sea lo fácil que te gustaría, aunque a veces te den ganas.

Debes incluir que va a haber momentos de claridad, de confusión, de éxitos, de fracasos, de seguridad, de incertidumbre…

Y todas estas curvas, todas, son necesarias para que puedas seguir avanzando: aprendiendo, mejorando, corrigiendo, replanteando y creciendo.

Si tienes esto interiorizado estarás mucho más preparada para las adversidades que se vayan presentando.

7. No esperes encontrar la respuesta a la primera

Esto, como la vida, es ensayo error. Si no te detienes, no acertar es estar más cerca del acierto, y con un bonus track: aprendizaje.

No hay tal cosa como LA DECISIÓN.

La pongo en mayúsculas porque le das ese poder y ese lugar que te acobarda de tal manera que te haces pequeñita y te quedas arrinconada.

Si crees que esto va de tomar una decisión acertada de la que dependerá el éxito o el fracaso de tu proyecto, tengo la mejor noticia que vas a escuchar hoy.

¡No es así!

Vas a poder tomar muchas decisiones, subsanarlas, cambiar de opinión… y es así como llegarás al lugar que quieres.

Así que, ¡alegría! Quítate esa tonelada de lastre que llevas en los hombros.

8. No busques, explora

Cuando buscas una cosa en concreto te puedes perder muchas cosas en el camino.

Cambia en este artículo todos los “busca” por “explora”. Mantente abierta, atenta, despierta, consciente y curiosa.

Acércate a las oportunidades con la curiosidad de una niña. Porque solo así te asegurarás sacar siempre algo valioso de la experiencia, y crecer con ella.

9. Creer que las personas que han conseguido lo que tú quieres lo han tenido más fácil

Toda esas personas «de éxito» a las que envidias, admiras, odias y amas, a veces todo al mismo tiempo, has pasado también por momentos de incertidumbre y sufrimiento.

Y si no te lo crees, pregúntales cómo ha sido su camino hasta llegar dónde ahora las ves.

10. Ser impaciente

 Quieres saber y tener (casi) todo ya.

Te recuerdo que tardamos años en aprender a caminar, años en aprender a hablar, y muchos más años aún en convertirnos en seres autónomos.

Como se suele decir, el mundo no se hizo en un día, y tú tampoco vas a transformar tu vida en unas cuantas semanas.

Sé paciente, mantente enfocada, y haz, haz y haz (éste es mi mantra y fondo de pantalla).

Descubre cómo puedo ayudarte aquí.

¡Ah! y no te olvides de compartir si te ha gustado y crees que le puede ser útil a otras personas. Ser generoso siempre tiene recompensa ; ) 

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